Ir al contenido principal

9 de agosto de 2026. Lac Noir (Schwarzsee)

 

Aunque no es el sitio más bonito en el que hemos dormido durante el viaje, la noche ha sido tranquila y fresquita, así que nos damos por más que satisfechas.

Después de recoger tranquilamente, nos ponemos en marcha para hacer la ruta circular alrededor del Lac Noir, o Schwarzsee, como lo conocen en alemán. Nos encontramos en el cantón de Friburgo, una región muy peculiar de Suiza porque constituye una frontera natural entre la Suiza francófona y la germanófona. De hecho, aquí todos los carteles aparecen en ambos idiomas, algo que nos recuerda continuamente la riqueza cultural de este pequeño país.

El Schwarzsee —que literalmente significa "Lago Negro"— debe su nombre al aspecto oscuro que adquiere su superficie. No es que el agua sea negra, sino que el reflejo de los densos bosques de abetos que lo rodean, unido al fondo rico en materia orgánica y turba, le confiere ese color tan característico. Se trata de un lago de origen glaciar situado a algo más de 1.000 metros de altitud, en pleno corazón de los Prealpes de Friburgo, y desde hace más de un siglo constituye uno de los destinos de naturaleza más populares para los propios suizos, tanto en verano como en invierno.

El paseo alrededor del lago resulta muy agradable y no lleva más de una hora u hora y media. Es una zona claramente orientada al turismo local, perfecta para pasear, hacer senderismo o simplemente disfrutar de un entorno tranquilo.






Eso sí, después de los espectaculares lagos turquesa que hemos visitado estos días, este nos deja un poco más frías. El fondo es de tierra y piedras y ese tono oscuro del agua no invita precisamente a lanzarse a nadar.





Algo que sí nos llama mucho la atención es el bajo nivel que presentan prácticamente todos los lagos que estamos visitando. La sequía que afecta desde hace años a buena parte de Europa también se percibe aquí y resulta inevitable fijarse en las orillas descubiertas y en las marcas que deja el descenso del agua.

Pero tenemos una norma no escrita durante este viaje: bañarnos en todos los lagos que visitamos. Y este no iba a ser la excepción.



Entramos decididas... aunque la experiencia no tarda en convencernos de salir.

El fondo es muy fangoso y, en cuanto apoyamos los pies, el barro se levanta inmediatamente enturbiando toda el agua. Después de la increíble transparencia del Klöntalersee del día anterior, el contraste no puede ser mayor. Nos damos un chapuzón rápido, cumplimos con nuestra tradición y salimos enseguida.

Nos entretenemos un rato observando a un señor mayor que alimenta pacientemente a un grupo de patos, una escena de lo más entrañable, y después ponemos rumbo de regreso.







Para comer paramos en uno de esos "arbolitos" de Park4Night que tantas alegrías nos han dado durante el viaje. Esta vez encontramos un pequeño bosque tranquilo, fresco y perfecto para preparar la comida sin pasar calor.

La tarde toca dedicarla a hacer kilómetros.

Nuestro objetivo es cruzar Francia para acercarnos al Macizo Central, una tarea que, una vez más, nos recuerda lo inmenso que es este país. Parece que nunca se acaba.

Finalmente decidimos hacer noche en Le Mont-Dore, una pequeña localidad situada a más de 1.000 metros de altitud, en pleno Parque Natural Regional de los Volcanes de Auvernia. La zona está rodeada de bosques, ríos y antiguos volcanes, y solo con llegar ya transmite esa agradable sensación de frescor que llevábamos buscando todo el día.

A medida que avanzamos, el cambio de temperatura resulta casi mágico. Pasamos de los treinta y muchos grados que nos han acompañado durante buena parte del trayecto a veintitantos... y pocos kilómetros después apenas superamos los veinte grados.

Una auténtica maravilla.

Y si hay algo que vuelve a conquistarnos una vez más es la enorme libertad que ofrece Francia para viajar en camper. Probablemente sea el país europeo con mayor cultura autocaravanista: abundan las áreas de servicio, los lugares donde pernoctar y, en general, la sensación de que este tipo de turismo forma parte de la vida cotidiana.

Después de venir de países mucho más restrictivos, como Suiza, Austria o Eslovaquia, no podemos evitar pensar lo mismo:

Gracias, Francia. 😊

Comentarios

Entradas populares de este blog

30 de julio de 2026. Bajos Tatras y Vlkolínec

Hoy, en lugar de una ruta de senderismo, vamos a hacer algo de cultura. Nos encantan los museos etnográficos y descubrir cómo era la vida cotidiana de la gente, especialmente en el mundo rural. Hemos leído maravillas de Vlkolínec , un pequeño pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO donde las casas históricas siguen conviviendo con habitantes reales y con espacios convertidos en una especie de museo etnográfico al aire libre. Su relativo aislamiento permitió conservar durante mucho tiempo la estructura tradicional del pueblo y buena parte de su arquitectura de madera, así que tenemos claro que no nos lo podemos perder. Vlkolínec está situado cerca de Ružomberok, en las montañas de Veľká Fatra , en pleno corazón de Eslovaquia. Para llegar hay que subir por una pequeña carretera hasta la ladera de la montaña y, aunque el pueblo está claramente preparado para recibir turistas y hay que pagar la correspondiente —y religiosa— entrada, nada más llegar pensamos que merece la ...

23 de julio 2026. Valle de Otzal

 Ayer, la dueña del camping nos explicó las distintas rutas que podíamos hacer por el valle de Ötztal. La más conocida es la que asciende junto a la cascada Stuibenfall , la más alta del Tirol, y que también puede recorrerse mediante una vía ferrata. Sin embargo, el itinerario incluye más de 700 escalones metálicos y un puente colgante, demasiado para la pobre Hiru. Así que optamos por una alternativa mucho más tranquila: la ruta larga desde Niederthai , que asciende hasta la parte alta de la cascada por un sendero de montaña de 4 km y 456 metros de desnivel.  Nada más comenzar la ruta nos encontramos con este maravilloso columpio al que una bruja acompaña el descanso. El comienzo del recorrido es una maravilla. Caminamos por una estrecha senda entre abetos, prácticamente llana y muy poco transitada. Las tres disfrutamos mucho de ese primer tramo.  Parecen ser muy religiosos y encontramos muchas ermitas y cristos y vírgenes en el camino. Más adelante, sin embargo, el send...

11 de agosto 2026. FINAL DEL VIAJE

Después de varias semanas recorriendo Centroeuropa, volvemos a casa cansadas, pero con el cuerpo y el alma llenos. Ha sido uno de esos viajes que dejan huella. No solo por los paisajes recorridos o por todo lo aprendido, sino por la forma en que nos ha encontrado. El reciente fallecimiento de Luis Miguel, mi maestro, mentor y amigo, hizo que iniciáramos este viaje con el corazón en un lugar muy distinto al habitual. Nos fuimos con una sensación de pérdida difícil de explicar, conscientes de lo frágil que puede llegar a ser la vida y de lo efímero que resulta todo. Quizá por eso hemos viajado de otra manera. Con menos prisa. Con más calma. Con más silencio. Deteniéndonos más en los pequeños detalles y disfrutando cada momento con una serenidad que no recordábamos haber sentido en otros viajes. Y, de alguna forma, no hemos estado solas. Hemos tenido la inmensa suerte de que Carmen, su compañera de vida, realizara este viaje con nosotras... al menos en espíritu. Nuestra profunda amistad h...